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Chile: Se acerca ley de unión civil para homosexuales PDF Imprimir E-Mail
viernes, 12 de mayo de 2006
La coyuntura política permite que Chile pueda contar pronto con una ley en favor de los derechos patrimoniales de las parejas heterosexuales y homosexuales, según activistas y abogados que preparan un proyecto al respecto. La iniciativa considera a la "unión homosexual" como una familia.
 
Las parejas homosexuales de Chile ya cuentan con un proyecto para legalizar su decisión de "vivir juntos, amarse y cuidarse mutuamente", lo cual constituye un nuevo avance para los derechos de igualdad ante ley de todos los ciudadanos.

El proyecto, ideado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) en 1999, completó su redacción final este mes y cada uno de sus artículos son analizados por los parlamentarios Gabriel Ascencio, Guido Guirardi, María Antonieta Saa y Carolina Tohá, quienes estudian patrocinar la iniciativa.

"Definimos las ideas generales del proyecto a fines de 1999, sin embargo, la redacción final del mismo la concretamos en agosto del 2002, pues debimos efectuar análisis comparados de la realidad legislativa y jurídica en otro países, sobre todo en aquello relacionado con los derechos de las minorías sexuales", explicó el presidente del Movilh, Rolando Jiménez.

Agregó que Ascencio, Guirardi, Saa y Tohá "fueron muy receptivos a nuestro proyecto de ley. Luego que los parlamentarios analicen nuestra propuesta, seguramente agregarán algunas modificaciones de carácter técnico para garantizar su consecuente patrocinio y discusión al interior del Congreso"


GARANTIAS DE LAS PAREJAS HOMOSEXUALES

Los objetivos del proyecto, el único sobre la materia existente en Chile, son legalizar la unión civil entre homosexuales de modo de otorgar diversos beneficios o derechos, entre los cuales destacan:

    a) dar la condición de heredero al sobreviviente de la pareja en caso de que uno de sus integrantes fallezca,

    b) posibilitar el acceso a alimentación y pensión al miembro de la "unión" que fue abandonado "sin causa justificada" y

    c) establecer mecanismos de denuncias ante la justicia en caso de maltrato físico o psicológico.


Otra de las disposiciones más importantes del proyecto se refiere a la consideración de la pareja homosexual ante ley como una "familia", concepto que en la actualidad es aplicable sólo a los matrimonios entre personas heterosexuales o a grupos unidos por vínculos sanguíneos.

Jiménez aclaró que la propuesta del Movilh no persigue el matrimonio entre homosexuales, pues esa demanda es "inviable en nuestra sociedad y no responde a la realidad de gays y lesbianas. Además ese tipo de unión está completamente desprestigiada. De ahí que cada vez sean menos las parejas heterosexuales dispuestas a casarse".

La unión civil entre homosexuales podrá legalizarse ante un oficial de registro civil y sólo podrán acceder a ese derecho aquellas parejas constituidas por personas mayores de edad, solteras y sin vínculos de parentesco.

El Movilh reconoce que la aprobación de su proyecto requiere de un "largo trámite", pero confía en su aprobación. "Cuando propuse en 1991 a los homosexuales organizados trabajar por la despenalización de la sodomía, muchos se rieron y consideraron a esa lucha como una pérdida de tiempo. Sin embargo, gracias a un constante esfuerzo logramos despenalizarla. Ese mismo esfuerzo pondremos entonces ahora para legalizar a las parejas homosexuales en Chile", puntualizó Jiménez.


América Latina frente a bodas gay

El reconocimiento de las familias conformadas por homosexuales varía sustancialmente a través del continente.

En Argentina, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires aprobó en 2003 la unión civil para las parejas gay.

La norma reconoce las uniones que llevan más de dos años de convivencia y les otorga muchos de los derechos concedidos a parejas heterosexuales. Sin embargo no les permite heredar ni adoptar niños.

En julio de ese año, César Cigliutti, de 45 años, y Marcelo Suntheim, de 35, contrajeron la primera unión civil entre homosexuales en América Latina.

En el estado brasileño de Rio Grande do Sul, un panel de jueces falló en marzo de 2004 a favor de los matrimonios entre parejas del mismo sexo. La decisión les da a esas parejas derechos en áreas como herencia, custodia de niños, beneficios de seguros y pensiones.

Sin embargo, la mayoría de las naciones de la región aún se muestran reacias a otorgar reconocimiento legal a estas uniones.


Las propuestas de legalización continúan
    
En Colombia, la senadora del Partido Liberal, Piedad Córdoba, promovió en 2003 un proyecto de ley en esa dirección. En aquel momento, varios ex-presidentes colombianos se pronunciaron a favor de la iniciativa. Sin embargo, después de intensos debates parlamentarios, el Senado de ese país rechazó el proyecto por 55 votos a 32. La congresista ha prometido continuar buscando su aprobación.

No obstante, al tiempo que algunos países latinoamericanos estudian reconocer legalmente estos matrimonios, en otros se tramitan medidas en la dirección contraria.

En Honduras, el Congreso aprobó en primera vuelta en octubre de 2004 una reforma constitucional prohibiendo las uniones gay, luego de la presión ejercida en ese sentido por las Iglesias Católica y Evangélica.

 
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