PARA LA CONSIDERACIÓN DE LAS
AUTORIDADES DE GOBIERNO, LOS SEÑORES Y SEÑORAS LEGISLADORES Y REPRESENTANTES DE
LA SOCIEDAD CIVIL
Defender la Laicidad
Declaración de la Asociación Civil
"20 de Setiembre"
La Asociación Civil 20 de Setiembre, tiene por
vocación fomentar el Librepensamiento, la Tolerancia y el
Humanismo. Desde hace ya varios años, viene
promoviendo en nuestra sociedad, los valores republicanos y laicos, como
una manera específica de aportar al progreso global de nuestra sociedad en el
campo de la Educación
en Valores y para la Ciudadanía.
Naturalmente, el promover esos valores va de la mano
de su consecuente defensa, para evitar justamente el retroceso en cualquiera de
esos campos valóricos, que fueron los que han destacado a nuestra República en
el contexto continental y mundial.
Por esta razón - y como ciudadanos uruguayos que
somos, interesados y comprometidos con la construcción de nuestro futuro - queremos
hacerles llegar a Uds, representantes de la ciudadanía, nuestras inquietudes, y
porque no, preocupación y alerta, por situaciones que vienen desarrollándose,
que significan - a nuestro criterio - un incremento de los embates en contra de
la Laicidad.
Esto viene sucediendo en los últimos años, frente a
una más que relativa pasividad, incluso permisividad, tanto de las esferas oficiales
como de la sociedad civil, incluyendo en particular a aquellas entidades - como
los gremios de la enseñanza - que tradicionalmente fueron defensoras coherentes
de la laicidad.
Esta ofensiva se verifica en un marco de nuevas y
complejas realidades, en la medida que aparecen o se expanden nuevas religiones
(como es el caso de las religiones de origen brasileño, aunque no único), el
previsible incremento de las migraciones internacionales (que canalizarán
posturas culturales o religiosas, como puede ser el islamismo, ya presente en los
países vecinos e incipiente entre nosotros) y nuevas problemáticas (eutanasia,
aborto, casamientos entre personas del mismo sexo, adopción por parte de
parejas homosexuales, etc.), que impactan sobre la sociedad. Estos son elementos
de una realidad compleja que deben debatirse desde el plano ético y valórico
social, teniendo en cuenta el interés general, fuera de las presiones impuestas
por las ideas preconcebidas y las posiciones dogmáticas, en particular, aquellas
provenientes de matrices religiosas.
Algunos gestos de los últimos años, sembraron muchas
dudas acerca de la voluntad oficial de hacer frente al deterioro de la laicidad
(misa en la embajada uruguaya en Roma; recurrir a los salesianos, dirigidos por
el cura Mateo Méndez, para administrar hogares del INAU; subvención parcial del
Plan Ceibal en los colegios católicos; PLUNA adaptándose a las ultrajantes
condiciones impuestas por el islamismo para llevar musulmanes a La Meca; la edición de libros
con tufillo clerical por parte de entidades oficiales, como el Ministerio de
Relaciones Exteriores; el cambio de nombre "de
facto" a la
Plaza Constitución por el de Plaza Matriz, incluido en
documentos del gobierno departamental de Montevideo, etc.). Esto se sumaba a
otros gestos protagonizados anteriormente, que fueron configurando una
progresiva ocupación del espacio público por parte de diversas corrientes
religiosas. A modo de ejemplo, la implantación de la cruz conmemorativa de la visita del papa en Tres Cruces, el
monumento a Iemanjá en la Rambla frente a la Playa Ramírez, y la
ocupación progresiva del espectro radioeléctrico por diversas religiones y sectas.
Todas estas ambigüedades oficiales, fueron configurando un cuadro en donde el
espacio público se vio sometido cada vez más a las tensiones impuestas por las
diversas confesiones, y que paulatinamente están desembocado en una progresiva
ocupación del espacio ciudadano por las corporaciones religiosas, las cuales no
siempre conviven entre ellas de manera armónica.
Como si esto fuera poco, últimamente se abrió otro
frente de ofensiva confesional, esta vez sorprendentemente proveniente desde
las propias instancias oficiales del MERCOSUR, de las manos del ¿ex? Obispo Fernando Lugo, Presidente del Paraguay.
Este, mientras ejercía la Presidencia pro
tempore del bloque, de manera abusiva con sus potestades, convocó el 11 de
marzo de 2009, en Asunción, Paraguay, un llamado Diálogo Interreligioso del MERCOSUR. El 28 y 29 de abril de 2009,
se realizó el mismo evento, en Montevideo, en el Palacio Legislativo y en su Declaración
avanzan una propuesta para el Estado uruguayo, el MERCOSUR y las religiones,
donde señala que van a promover "un modelo de Laicidad que no suponga la prescindencia
de la diversidad religiosa sino que lo integre socialmente" y llaman a "Incluir información sobre todas las religiones dentro de la currícula
educativa en sus diferentes niveles".
Los días 21 y 22 de junio de 2010, coincidentemente
también en el Palacio Legislativo, se realizó una nueva reunión de dicho grupo,
donde es necesario destacar la presencia del Director de Educación del Ministerio de Educación y Cultura, el Maestro
Luis Garibaldi, quién en su intervención avanzó la posibilidad "de
avanzar a una concepción de la laicidad más compleja, donde la laicidad no es
neutralidad y no negación de"; sino "la pluralidad de opiniones y
confrontación de saberes y creencias". Y no dudó en plantear que la
concepción actual de la laicidad: "... viene de una represión vivida desde la
dictadura con prohibiciones explicitas y no explicitas". De ahí a
plantear que laicidad y dictadura es más o menos la misma cosa, o que la
laicidad actual fue implantada por la dictadura, hay apenas un paso; o de lo
contrario, deja la sospecha de que el gobierno liberal de José Batlle y
Ordóñez, bajo el cual se implementó el esquema de laicidad del Estado a
principios del siglo XX y aun vigente, era una dictadura; o que la dictadura que
sufrimos entre 1973 y 1985 era el paradigma de la laicidad. Este es
el estado de confusión, que adorna el intelecto de algunos de nuestros jerarcas
públicos!!!
Sorprende este aval oficial a las posiciones defendidas
por los sectores confesionales, que viola el principio constitucional de
separación de la Iglesia
y el Estado existente desde la
Constitución de 1919, lo que aporta al estado de confusión
existente, y que lo que hace es llevar agua al molino del dogmatismo clerical.
Esta situación viene estratégicamente monitoreada de
manera de hacer creer a los incautos o ignorantes que los sectores
confesionales son favorables a la laicidad, y que lo que ellos combaten es el "laicismo"
corriente que buscaría "excluir a los católicos y otros creyentes de
la vida pública", como señala el documento orientador del vaticano "Laicidad
y laicismo: una reflexión desde la doctrina social de la Iglesia" de
Fernando Pascual, profesor de Filosofía del Ateneo Pontificio Regina
Apostolorum de Roma.
Este documento señala que hay una laicidad "positiva",
o una "sana laicidad", a la cual la
Iglesia no se opone. Brevemente, según la doctrina confesional,
"el
estado pertenece al mundo de las realidades que puede funcionar desde las leyes
y principios que no necesitan estar explícitamente vinculados a alguna religión
concreta", pero sin embargo expresa que "... ningún gobierno puede regirse
como si no tuviese que responder a ninguna instancia superior".
Claro, esa "instancia
superior" no puede provenir de ningún otro lado que no fueran las
posiciones morales implementadas desde la cúpula eclesiástica, que tiene como
misión central por estos días, oponerse a los avances sociales y a que se resuelvan
con criterios de justicia las nuevas realidades emergentes, como son la
igualdad de género, la contracepción, el aborto, el matrimonio entre personas
del mismo sexo, la libertad de morir con dignidad, etc. Ellos no conciben una
construcción moral que no sea regida por sus dogmas.
La iglesia católica odió y odia a la laicidad, y, en
su momento (no olvidemos la historia), hizo todo lo posible para evitar la
educación laica en nuestro país, para oponerse a los colegios mixtos para niños
y niñas y resistirse a la desestructuración del sistema de lavado de cerebro
clerical a los niños y niñas, a través de la catequesis obligatoria impartida
en sus establecimientos educativos antes de la reforma vareliana, y de la
separación de la iglesia y el Estado. ¿Podemos hoy seriamente pensar que
quienes condenaron a Giordano Bruno, a Galileo, entre otros, quienes fueron
cómplices de la represión y dictadura franquista en España, quienes montaron
los mecanismos de la
Inquisición, etc. y que no se han arrepentido hasta hoy,
puedan verdaderamente apoyar la laicidad?
La Asociación Civil 20 de Setiembre se une a la
opinión de muchos ciudadanos y ciudadanas, y a las mejores tradiciones de la República Oriental
del Uruguay en el rechazo a estos renovados embates para derrumbar la
separación entre el Estado y las religiones, y reclama que en el ámbito público
se mantenga la transmisión de valores comunes y aceptados por la totalidad de
los ciudadanos que integran la República, que son mínimamente los expresados en
la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, enriquecidos por aquellos
consolidados en nuestra historia y prácticas culturales colectivas, como son
los valores de la paz, la tolerancia, la no discriminación, las prácticas
democráticas y una moral cívica que los engloba sustentada en el respeto del
otro como conducta de convivencia social.
Nos oponemos a todo tipo de violación de la laicidad y
en el ámbito educativo particularmente nos preocupa la propuesta, pues creemos
que nuestros jóvenes deben de formarse en el respeto por el otro, en la
valoración de la diversidad, en la tolerancia y el respeto por la opinión
ajena, y no en odios y diferencias ancestrales, en verdades reveladas o en
cuestiones opinables no fundamentadas en hechos fácticos y en verdades
científicas. Creemos que los temas metafísicos, son del dominio de la
conciencia individual, por lo tanto del ámbito privado, y no deben invadir el
espacio público. Y menos aun, ceder a sus demandas de financiamiento público o mayores
exoneraciones de impuestos que son patrimonio de los ciudadanos. El rol del
Estado es garantizar la libertad de creencias como de no creencias, en un
ambiente de pluralidad y tolerancia. En este terreno hacer proselitismo donde
se mezcle lo político con lo confesional puede costarle muy caro a nuestra
sociedad. Los ejemplos abundan en el mundo, como para ni siquiera pensar en
coquetear con tales sensibilidades.
Por
todo lo expresado, realizamos a nuestros legisladores - que por vocación
representan el interés general de nuestra sociedad - un llamado especial, así
como a los integrantes de las distintas esferas de gobierno, representantes
sociales y docentes educativos y, en fin, a todos los ciudadanos, a estar
alertas respecto a embates contra la laicidad. Y en particular, les llamamos a:
-
Impedir la intromisión de la enseñanza religiosa en
las currículas educativas;
-
Evitar que los dineros de los ciudadanos terminen
financiando emprendimientos que no tienen que ver con el interés general de
nuestra sociedad, sino con intereses particulares de grupos religiosos; en
particular, no financiar ni subvencionar a la educación privada con dineros
públicos;
-
Tratar los temas de sociedad como el aborto, la muerte
con dignidad, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por
parejas homosexuales, la educación sexual, la violencia doméstica y todo otro
tema donde estén en juego los valores éticos, desde un enfoque moral ciudadano,
y no religioso. Es en la ciudadanía y en su soberanía radical donde se
encuentra la única "instancia superior"
para el Estado en nuestro régimen republicano de gobierno;
-
Impedir que se utilicen las estructuras oficiales de
la integración, con fines privados, como hizo recientemente el Presidente del
Paraguay Fernando Lugo, fomentando la participación de las corporaciones
religiosas en el espacio político social de la integración, en detrimento y
clara discriminación de las organizaciones no confesionales de la sociedad.
Montevideo, 29 de Julio de 2010
La
Comisión
Directiva de
la Asoc. Civil
20 de Setiembre
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