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Francia: Ni pañoletas, ni cruces, ni pastel PDF Imprimir E-Mail
viernes, 01 de octubre de 2004

Por: Rationalist International

Mujeres usando el veloUn viento fresco está surgiendo en Francia. Soplando a través de las escuelas y llevándose los fantasmas del irracionalismo, la intolerancia y la opresión, quita una carga oscura y pesada de muchos hombros pequeñitos. La prohibición de las pañoletas musulmanas, las cruces cristianas y otros símbolos de sumisión religiosa, garantiza de nuevo a los niños su derecho básico de crecer como ciudadanos iguales y libres. Nadie nace cristiano, musulmán, judío, o sikh.

Defendiendo su identidad secular y reafirmando su compromiso con la libertad individual, Francia ha invertido la tendencia y ha dado un paso significativo para hacer retroceder la sucia onda de fundamentalismo que está arrollando al mundo desde que el Islam militante levantó su cabeza con la Revolución Iraní. Esta es una gran motivación para el lado de la libertad y el progreso. El secularismo no sólo es un pilar de la Constitución Francesa: es la esencia de la civilización moderna y tiene que ser defendida contra todos los intentos religiosos de deshacer los logros históricos.

La prohibición de los símbolos religiosos en las escuelas estatales y en los servicios de la administración pública que representan la República Francesa secular, no es tan nueva como los lamentos de los fundamentalistas islámicos y las condencaciones de las iglesias cristianas lo sugieren. El principio de la sociedad "laica" está consagrado en la Constitución Francesa y se refleja en sus leyes desde 1905. No ha habido cruces ni pañoletas en las escuelas francesas por muchas décadas. La influencia dominante de la Iglesia Católicas, contra la cual la sociedad laica tuvo que protegerse a sí misma, había estado restringida, y el número creciente de inmigrantes musulmanes desde África del Norte trató de integrarse en una sociedad en la cual la religión era de forma exclusiva, una cuestión privada.

El conflicto nació cuando en Irán, en 1979, un gobierno fundamentalista llegó al poder y propagó de forma agresiva un código de vestuario islámico para la mujer. Las confrontaciones acerga de las pañoletas crecieron en intensidad durante los años recientes. Las iglesias cristianas trataron de usar la oportunidad para reversar la rueda de la historia. Ellas derramaron lágrimas de cocodrilo por los musulmanes "perseguidos", con la esperanza de que, bajo la cubierta de las pañoletas, la cruz pudiera ser introducida de vuelta a las aulas de clase. Pero el secularismo francés prevaleció y continua siendo un modelo.

El principio francés de la sociedad laica permite la libertad de culto, pero ni valida ni respalda ninguna religión. El Estado y la Iglesia están perfectamente separados. Este concepto es fundamentalmente diferente de otra "interpretación" del secularismo, que prevalece en muchos países hoy día. No excluye la religión de las cuestiones de la sociedad civil, sino que "corrige" la injusticia de privilegiar una, invitándolas a todas a la mesa. Cada comunidad tiene su voz, y obtiene su tajada del pastel. Algunos gobiernos incluso invitan a los "secularistas" para que se unan a la fiesta como si fueran otra religión, pervirtiendo la idea de una sociedad laica hasta llevarla a un absurdo.

En Francia no hay pastel. Pero hay escuelas defendiendo la libertad individual de los niños. Protectorados seculares, donde las garras de la religión no pueden tocarte y las mentes jóvenes pueden aprender a formarse sus propias convicciones y hacer sus propias elecciones.

 
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