El Prof. Michelangelo
Bovero es
sucesor de la corriente de pensamiento de Norberto Bobbio y titular de la
cátedra de Filosofía en la Universidad de Turín; al tiempo es un reconocido
jurista de fama internacional.
En la Universidad Nacional Autónoma de México, la revista El Extranjero, entrevistó al profesor Michelangelo Bovero,
internacionalmente reconocido por diversas obras entre las cuales destaca Contro
il governo dei peggiori: una grammatica della democrazia (1).
El Extranjero, aprovechando su
participación en el Seminario Internacional "Democracia, Paz y Derechos"
(Febrero de 2010) con el cual el Instituto de Investigaciones Jurídicas
conmemoró el centenario del nacimiento de Norberto Bobbio, abordó con el
profesor un tema que, si bien no es nuevo, ciertamente sigue estando vigente en
las discusiones académicas y políticas en México y el mundo: el laicismo.
La palabra laicidad o laicismo,
explica el profesor, cuenta con dos grandes familias de significados.
El primer significado nos
indica que lo que es laico es todo aquello que se encuentra en contraposición a
lo que es religioso -entendiendo "religioso" en el sentido más amplio
del término: una dimensión de la existencia conectada con lo supra natural, la
existencia de dioses o de otro mundo.
El segundo significado, en
cambio, se debe entender como aquello contrapuesto al adjetivo "confesional",
que puede connotar a varios sujetos y se refiere a la influencia de
organizaciones religiosas sobre la vida civil y política.
Una vez aclaradas las distintas
acepciones del concepto de laicidad, el profesor Bovero pasa a explicar
que aquello que define a un Estado laico no es el hecho de ser simplemente no
confesional - esto implicaría una posición neutral del Estado respecto a no
sólo la existencia, sino la licitud de la influencia de distintas confesiones u
organizaciones eclesiásticas en la vida civil e incluso en el propio proceso de
decisión colectiva, sin importar qué tan poderosa pueda llegar a ser -, sino
que debe ser necesariamente un Estado Anticonfesional, esto es, un
Estado que impide la indebida influencia de organizaciones religiosas que creen
por su fe ser dueños de la verdad en el proceso de decisión colectiva.
Lo que es importante subrayar es que,
de acuerdo con el profesor, "si un Estado no es anticonfesional, nunca va a
lograr ser democrático".
El Extranjero quiso conocer la opinión del
profesor Bovero respecto a los peligros que representan para el Estado
democrático los actuales discursos fundamentalistas, a lo cual nos respondió
con una importante distinción: una cosa es la posibilidad, el derecho de toda
organización o grupo a manifestar sus opiniones dentro del propio grupo. Lo que
es importante para la supervivencia o la posibilidad de existencia de una
democracia es que ningún grupo pretenda imponer a los demás sus reglas, sus
ideales, sus principios como si fuesen normas fundadas en la verdad.
Haciendo alusión a los sucesos en la Ciudad
de México y al emblemático caso de Eluana Englaro en Italia
(2) y
las consecuentes protestas y declaraciones públicas realizadas por la
Iglesia Católica relacionadas con temas como la eutanasia, la
interrupción legal del embarazo
y el matrimonio entre personas del mismo sexo -ante las cuales, cabe
señalar,
ha adoptado una posición particularmente conservadora, radical e incluso
beligerante-, se le preguntó al profesor cuál era su opinión respecto
del papel
que debe jugar la ciudadanía o de la ciudadanía o la sociedad organizada
en la
defensa del Estado laico.
Lo primero, respondió, es protestar,
no callarse y apegarse a las instituciones que por definición son neutrales.
El otro papel corresponde a la
magistratura, quien debe proteger tanto los derechos de libertad como los
derechos políticos de autodeterminación política de los individuos frente a
aquellos intentos - que desafortunadamente a veces se logran - para imponer
como verdad reglas, normas o principios a quienes no los comparten.
Esto debe ser realizado, es importante
subrayar, aún cuando no se trate de la opinión personal de quien ejerza la
magistratura (en nuestro caso los funcionarios públicos): un individuo e
incluso una organización o grupo religioso puede ser laico en el segundo de los
sentidos, es decir, no confesional y a la vez en lo público anticonfesional.
El profesor ejemplificó esta
afirmación diciendo que un individuo puede creer que, "por su propia regla
de vida o por sus propias profundas convicciones", una pareja de personas
de un mismo sexo no es contemplado en el orden natural de las cosas y puede
asumirlo como regla para sí y para su grupo: lo que no puede hacer es imponerlo
a los demás.
Y especialmente si se trata de una
figura pública, como, digamos, nuestro Presidente (3)...
"Claramente, eso es algo
contradictorio, es como una declaración de voluntad de suicidio de la
democracia".
Notas:
(1)
La traducción en
español, Una gramática de la democracia. Contra el gobierno de los
peores, es distribuida por editorial Trotta mientras que la edición
italiana por
Sagittari Laterza.
(2) En noviembre de
2008 la Corte Suprema de Italia otorga al padre de Eluana Englaro el permiso
para suspender el suministro de alimentos a su hija, quien cumplía ya 17 años
en estado vegetativo -a pesar de haber rechazado en vida, en numerosas
ocasiones, esta posibilidad-. Lo interesante del caso fue la injerencia en el
mismo por parte de no sólo de la Iglesia Católica sino del Primer Ministro Silvio Berlusconi,
quien trató de burlar la sentencia redactando un decreto transitorio de cinco
líneas que pretendía obligar el tratamiento.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7880000/7880306.stm
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Eluana/descansa/Italia/agrieta/elpepusoc/20090209elpepusoc_1/Tes
(3) Casualmente, en
los días en que se realizaba el citado Seminario, nuestro presidente respaldó
la acción de inconstitucionalidad promovida por la PGR contra las reformas
capitalinas sosteniendo que "la Carta Magna habla explícitamente del matrimonio
entre el hombre y la mujer": acto seguido por una felicitación por parte de la
arquidiócesis de México y el reconocimiento de la "valentía" del presidente en
su misión de "proteger a los niños ante la arbitraria y perversa
ley".Iusconstifil
|