El presidente Luiz Inacio Lula da Silva ratificó que Brasil permanecerá como estado laico y destacó que América Latina debe trabajar en su "integración religiosa".
Críptico, habló de una "integración religiosa" en la región
Lula se reunió el 10 de mayo en San Pablo con el papa Benedicto XVI, quien estuvo cinco días a Brasil, su primer destino en América Latina.
Durante la conversación entre Lula y el pontífice, el mandatario dijo que trataron temas que van desde programas sociales aplicados por el gobierno brasileño hasta asuntos como el recalentamiento global y el uso de los biocombustibles. Y el estatus laico de Brasil.
En su programa radial "Café con el Presidente", Lula dijo que esa condición de estado laico -que deja la enseñanza obligatoria de religión fuera de las escuelas públicas- está prevista en la carta magna de 1988.
"Primero, eso está ya en nuestra constitución. Segundo, es importante que tengamos como principio aquí en Brasil respetar las más diferentes religiones existentes", dijo.
"Hay muchas religiones en Brasil y nosotros necesitamos convivir con todas ellas de la forma más respetuosa y más democrática posible", aseguró. "Por lo tanto, estoy convencido de que el estado laico es una garantía de la sustentación democrática también para Brasil".
Lula dijo que "conversé con el Papa sobre la necesidad de la integración en América Latina porque la Iglesia católica en América latina también tiene un peso muy importante".
Aunque no dio detalles de cómo sería la integración o si se refería a un trabajo más coordinado de las representaciones católicas, el mandatario destacó que "estamos y desde hace algún tiempo hablando de integración de América latina, integración cultural, integración social, integración energética, integración de vías, todo. Es importante que haya una integración religiosa".
Balance.
La visita de Benedicto tuvo como objetivo fortalecer a la Iglesia católica internamente antes que conquistar nuevos fieles, según la historiadora Eliane Moura da Silva.
La profesora de la Universidad de Campinas, sostuvo que el balance de los cinco días del Papa en Brasil muestra que su "principal preocupación fue fortalecer el espíritu misionario de los padres y laicos, hacerlos sentir militantes y triunfantes en la difusión de la religión".
El arzobispo de San Pablo, Odílio Pedro Scherer, planteó una opinión similar: "no tenemos la ilusión de que la llegada del Papa tendrá como efecto inmediato cambiar la situación".
"Ni siquiera el Papa piensa eso" agregó Scherer, titular de la mayor arquidiócesis brasileña, designado por el Papa en marzo.
El teólogo Fernando Altemeyer, de la Universidad Católica de San Pablo, afirmó que el Papa mostró en Brasil una "simpatía inusual". Altemeyer señaló que en sus abrazos dados fuera de protocolo y sus frecuentes sonrisas el "Papa mostró una imagen que no se conocía" en Brasil.
No se habla del aborto
El presidente Lula descartó ayer enviar al Congreso un proyecto para despenalizar el aborto. "En su momento, los parlamentarios resolverán qué se debe hacer en esa área", sostuvo. Durante su visita a Brasil el papa Benedicto XVI fustigó en sus discursos las iniciativas para despenalizar el aborto. Hasta ahora, la ley brasileña los permite en casos de violación y de riesgo de muerte de la mujer embarazada.
AP, ANSA
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